El café para trabajar forma parte del día a día de millones de personas. Para muchos, es el primer gesto de la mañana; para otros, el acompañante silencioso durante largas jornadas laborales. Sin embargo, no siempre nos detenemos a pensar qué café estamos consumiendo ni cómo influye realmente en nuestro rendimiento, concentración y bienestar. Esa fue exactamente la pregunta que se hizo Alex Lajarín, tatuador profesional, deportista y fundador de Kenya Tattoo Studio.
Alex lleva una vida activa y disciplinada. El deporte, la alimentación consciente y el cuidado del cuerpo forman parte de su rutina diaria. En un trabajo tan exigente como el tatuaje —donde la precisión, la concentración y la energía sostenida son clave—, el café siempre estuvo presente. Pero durante mucho tiempo fue un café elegido por costumbre, sin cuestionarse su origen ni su calidad.
El punto de inflexión: cuestionar el café comercial
Con el tiempo, Alex empezó a notar que el café que consumía no siempre le sentaba igual. Picos de energía seguidos de bajones, nerviosismo o una sensación de cansancio que no encajaba con su estilo de vida saludable. Fue entonces cuando se planteó una pregunta sencilla pero reveladora: ¿qué estoy bebiendo realmente cuando tomo café para trabajar?
Al investigar, descubrió que gran parte del café comercial carece de trazabilidad real. No se conoce con claridad de dónde proviene el grano, cómo se ha cultivado, qué procesos ha seguido ni cuándo fue tostado. Para alguien que cuida cada detalle de su trabajo y su salud, esa falta de información dejó de ser aceptable.
Descubrir el café para trabajar de especialidad
Ese proceso de búsqueda llevó a Alex al mundo del café de especialidad, un universo donde el café deja de ser un producto genérico y pasa a ser un alimento con identidad propia. Origen, variedad, altitud, proceso y tueste dejan de ser conceptos técnicos para convertirse en garantías de calidad.
Fue en ese contexto donde conoció una marca como 69 CrazyBeans, donde el café no solo se vende, sino que se explica. Saber de qué país procede el grano, en qué región se cultiva, qué variedad es y cómo se ha tostado marcó un antes y un después en su forma de consumir café.
Café para trabajar sin comprometer tu bienestar
Para Alex, el cambio no fue solo una cuestión de sabor. Fue una mejora real en su día a día. El café de especialidad le permitió disfrutar de una bebida que aporta energía de forma más estable, sin los efectos bruscos que asociaba al café comercial.
Aquí es donde el concepto de café para trabajar cobra todo su sentido. No se trata de beber más café, sino de beber mejor café. Un café bien tostado, fresco y trazable conserva mejor sus propiedades naturales y se integra de forma más armoniosa en una rutina activa y saludable.
En jornadas largas dentro del estudio, donde la concentración debe mantenerse durante horas, el café de especialidad se convierte en un aliado silencioso: acompaña, estimula y respeta el ritmo del cuerpo.
El valor del tueste y la trazabilidad
Ese proceso de aprendizaje llevó a Alex a comprender que no todos los cafés se tuestan igual. Entender cómo influye el tueste en el sabor, la digestión y la energía fue clave para cambiar su relación con el café. El tostado artesanal, realizado en pequeños lotes y adaptado a cada variedad, permite que el grano conserve mejor sus propiedades naturales y ofrezca una experiencia más equilibrada durante la jornada laboral.
Si quieres profundizar en este aspecto, puedes conocer más sobre nuestro enfoque en el artículo dedicado al tostado artesanal de café.
Elegir café para trabajar también es una decisión personal
Para alguien como Alex, que ha construido su carrera sobre la disciplina, el respeto por el proceso y la identidad propia, elegir un café alineado con esos valores fue un paso natural. El café que consume hoy no es solo una bebida: es una extensión de su forma de trabajar y vivir.
El café para trabajar no debería ser un producto anónimo. Debería acompañar tu ritmo, tu profesión y tu forma de entender el bienestar. Ya seas tatuador, deportista, creativo o profesional de cualquier sector, lo que consumes influye directamente en cómo rindes.
Más que café, una elección consciente
La historia de Alex Lajarín demuestra que cuestionar lo cotidiano puede llevar a mejores decisiones. Cambiar de café no fue un capricho, sino una consecuencia lógica de buscar coherencia entre trabajo, salud y calidad.
Porque al final, elegir café de especialidad no es solo elegir un mejor sabor. Es elegir trazabilidad, respeto por el proceso y una energía que acompaña tu día sin imponerse. Y eso, cuando trabajas muchas horas con pasión y enfoque, marca la diferencia.
